Los pólipos mediante la secreción de una sustancia córnea llamada gorgina forman una varilla central sobre la que se sitúan y que les confiere a las gorgonias ese aspecto de abanico ramificado.
Se desarrollan sobre bloques de piedra o paredes donde existen corrientes que puedan aportar suficientes partículas en suspensión, las cuales filtran para poder alimentarse .
Como curiosidad, cabe destacar su reproducción, tanto asexual por la división de los pólipos ya existente, como la sexual, mediante al cual los gametos femenino y masculino dan lugar a una larva plántula de vida libre que tras formar parte del plancton durante un tiempo, se fija al sustrato y mediante divisiones da lugar a una nueva colonia o Gorgonia.
Pensar en el tamaño de cada uno de estos pólipos nos ayuda a entender la cantidad de años necesaria para que una colonia alcance las dimensiones que tienen las gorgonias y lo delicado de estas especies.
De un solo aletazo podemos terminar con un animal que lleva décadas desarrollándose.